jueves, octubre 06, 2005
martes, octubre 04, 2005
¡Sigue siempre así!
Hace unas dos semanas que no nos dirigimos la palabra. Nos vemos por los pasillos, nos cruzamos. Ni siquiera nos miramos. Las dos traducimos juntas, a veces incluso la misma traducción porque nos repartimos sus páginas. Llego un día por la mañana y me encuentro el trozo que tengo que traducir encima de la mesa.
Cuando fui a parar a donde tú ya estabas desde hacía tiempo, no me di cuenta de que estabas allí. Sólo sabía que éramos dos personas traduciendo, pero nunca nadie me dijo quién era la otra. Y ahora recuerdo la primera vez que te vi allí. Llevaba ya tres días trabajando, y tú te me acercaste a hablar. Viniste a comentarme algo de una de las traducciones. Y fue entonces cuando descubrí que tú eras ese “quién” que traducía conmigo. Y me alegré de verte. ¿Cómo no iba a hacerlo? Hemos estado dos años yendo juntas a clase, tú en segunda fila y yo en la primera. Con grupitos de amigas que a veces se unían. Incluso he hecho prácticas de laboratorio contigo. Sí, obviamente te vi y me alegré de tener cerca una cara amiga.
Ahora hacemos horarios parecidos. Yo estoy 6 horas, tú 5. Las dos salimos a las 14h. Y las dos comemos algo y nos vamos directas a la universidad. Huelga decir que no vamos juntas. Aunque al principio me parecía extraño, para qué negarlo, ahora me alegro de que sea así. Me alegro de no tener que hacer el trayecto de algo más de media hora a tu lado, o tener que comer con tu presencia.
No tengo nada contra ti. Sencillamente se que no te gusto, y tú no me gustas a mí. Y estoy contenta de que así sea. Porque cada vez que te pillo dándome un repasón me reafirmo en mi forma de vestir, en mi forma de ser, en mi desparpajo. Te veo y me alegro de llevar siempre unas martens o unas kickers vistiendo mis pies. Celebro llevar una falda que me tape los bolsillos del pantalón, y un pañuelo paquistaní. Y me inflo de orgullo al pensar todo lo que llevo encima de mi cuerpo que está hecho de acero y suena al andar.
Tú podrás estar contenta de tus cosas. Comedidamente sentada en tu lugar, con tus zapatos de tacón, y tu semblante delicado. Evitando aquello que te molesta. Tú eres de tu manera, yo de la mía. Me alegro de que no nos entremezclemos. Cada una por su lado.
Mundos distintos
Cuando fui a parar a donde tú ya estabas desde hacía tiempo, no me di cuenta de que estabas allí. Sólo sabía que éramos dos personas traduciendo, pero nunca nadie me dijo quién era la otra. Y ahora recuerdo la primera vez que te vi allí. Llevaba ya tres días trabajando, y tú te me acercaste a hablar. Viniste a comentarme algo de una de las traducciones. Y fue entonces cuando descubrí que tú eras ese “quién” que traducía conmigo. Y me alegré de verte. ¿Cómo no iba a hacerlo? Hemos estado dos años yendo juntas a clase, tú en segunda fila y yo en la primera. Con grupitos de amigas que a veces se unían. Incluso he hecho prácticas de laboratorio contigo. Sí, obviamente te vi y me alegré de tener cerca una cara amiga.
Ahora hacemos horarios parecidos. Yo estoy 6 horas, tú 5. Las dos salimos a las 14h. Y las dos comemos algo y nos vamos directas a la universidad. Huelga decir que no vamos juntas. Aunque al principio me parecía extraño, para qué negarlo, ahora me alegro de que sea así. Me alegro de no tener que hacer el trayecto de algo más de media hora a tu lado, o tener que comer con tu presencia.
No tengo nada contra ti. Sencillamente se que no te gusto, y tú no me gustas a mí. Y estoy contenta de que así sea. Porque cada vez que te pillo dándome un repasón me reafirmo en mi forma de vestir, en mi forma de ser, en mi desparpajo. Te veo y me alegro de llevar siempre unas martens o unas kickers vistiendo mis pies. Celebro llevar una falda que me tape los bolsillos del pantalón, y un pañuelo paquistaní. Y me inflo de orgullo al pensar todo lo que llevo encima de mi cuerpo que está hecho de acero y suena al andar.
Tú podrás estar contenta de tus cosas. Comedidamente sentada en tu lugar, con tus zapatos de tacón, y tu semblante delicado. Evitando aquello que te molesta. Tú eres de tu manera, yo de la mía. Me alegro de que no nos entremezclemos. Cada una por su lado.
Mundos distintos
lunes, octubre 03, 2005
Y entonces hubo el eclipse…
Sólo quiero escribir unas líneas para alabar el eclipse solar de hoy. A pesar de que sólo he podido ver una pequeña lengua al estilo de una luna menguante, debido a que no estaba en la famosa franja de 200km y no ha habido anular que valga. En fin, he vivido el eclipse sola, sentada en un banco de paseo de gracia, prestando mis gafas a todo el que me las pedía (que habrán sido unas 30 personas). Ya sólo por el eclipse, hoy ha merecido la pena.
He hecho varias fotos del eclipse, poniéndole las gafas a la cámara, pero parece que no ha salido nada marcado. Sí que he conseguido hacer una foto en la que se ve bien la luna (que ha sido una vez que me he dejado el flash encendido y ha salido un poquito de humo al hacer la foto). Desgraciadamente, mi foto tiene copyright. Pero os he encontrado otra foto igualmente eclipsante, asombrosa y bella :)
Sólo una vez en la vida
He hecho varias fotos del eclipse, poniéndole las gafas a la cámara, pero parece que no ha salido nada marcado. Sí que he conseguido hacer una foto en la que se ve bien la luna (que ha sido una vez que me he dejado el flash encendido y ha salido un poquito de humo al hacer la foto). Desgraciadamente, mi foto tiene copyright. Pero os he encontrado otra foto igualmente eclipsante, asombrosa y bella :)
Sólo una vez en la vida


