jueves, septiembre 29, 2005

Si el mundo pudiera ser más inepto…

Si el mundo pudiera ser más inepto, trabajaríamos todos en la Facultad de Farmacia.
Tengo que cambiar el grupo de dos asignaturas porque sus horarios se me solapan.
DÍA 1.- Viernes
Voy al nuevo emplazamiento de secretaría académica. Está cerrado. Será porque es viernes…
DÍA 2.- Lunes
Vuelvo al lugar en cuestión. Sigue cerrado. Hay un papel que indica que debido a la falta de personal sólo abren por las mañanas y los martes y jueves por las tardes.
DÍA 3.- Martes
Salgo a las 18h del trabajo. Secretaría académica siempre ha estado abierta de 15 a 19h (una hora menos que el horario de clases. Ya se sabe, es más mejor cuando los alumnos pierden clases para poder realizar los trámites administrativos necesarios).
Llego a las 18:20. La ventanilla está cerrada. Me voy a la portería del edificio y me indican que el horario de secretaría es de 16 a 18h. Solicito en la portería el e-mail y el teléfono de secretaría. Me dicen que tienen los que aparecen por Internet, pero que como se han cambiado de nombre (antes era el punto de información al estudiante), pues el e-mail y el teléfono han cambiado también, y no tienen los nuevos, ni salen en inet, ni nada. Es obligatorio venir para poder contactar con ellos.
DÍA 4.- Jueves
Son las 16.00. Indico que he venido a solicitar dos cambios de grupo y me informan de que el plazo ya finalizó. Y me enfado. Y no hay solución, a menos que vaya a hablar con la jefa de estudios (conocida por mí desde mis vicisitudes del año pasado…). Y como ya sé cuál es su despacho, me he ido directa. Su secretaria no estaba, pero sí otra secretaria. Esta última estaba hablando por teléfono con alguien que respondía a “guapo”. He esperado 4 minutos mientras Mr. Guapo le daba cuerda. Luego ha venido la secretaria que yo buscaba. No me ha dado hora para ver a mi anhelada jefa de estudios. Pero hemos quedado en que ella hablará con la jefa, y mañana tengo que llamar par que me digan algo.
Obviamente me van a decir que no puedo hacer tal cambio, por estar fuera de fechas. Y yo obviamente enviaré un mail a secretaría académica y a la jefa de estudios mostrando mi descontento. Porque si bien es cierto que estoy fuera de plazo y los plazos están para algo, también es completamente cierto y verdadero que nuestro sistema de secretaría académica es una vergüenza. He dicho.


Irsus todos a la mierda! (por lo menos dentro de la fuckultad...)

Si te preguntan... no estoy

Llevo unos cuantos días sin escribir nada. No es que me haya olvidado del blog. Más bien es que he estado haciendo muchas cosas. Parece que voy comprendiendo en qué consiste la vida del trabajador. Todas las mañanas hay que madrugar para ir a trabajar. Y muchos días el trabajo le acompaña a uno a casa, porque existen fechas límite que hay que cumplir. Al final del día me doy cuenta de que me he pasado prácticamente todo el día delante de un ordenador escribiendo palabra tras palabra, en una lengua u otra. Y cansa un poco. Sobre todo anímicamente. Como para ponerme luego a escribir nada. No apetece. Además, uno tiene la concepción de que no ha pasado nada.
Sin embargo, supongo que si me pusiera a contar las cosas nuevas encontraría más de dos y de tres. En este mes de ausencia he decidido dejar mi trabajo de mañanas, he ido a hablar con el jefe, y he sucumbido a sus ruegos para que me quedara. He visto como ahora parece que pierdan el culo por mí y por hacer que me encuentre bien allí. Me han puesto ya un teléfono (aunque todavía carezco de línea telefónica), me han ofrecido la posibilidad de comprarme un ordenador nuevo, de pasarme a un despacho diferente (en el que inicialmente estaría yo sola pero en algún momento pasaríamos a ser cuatro), y demás cosas más que antes hubieran parecido un sueño. Incluso hemos podido hablar de aumentos de sueldo, que obviamente llegarán, si es que llegan, en caso de que mi aportación en cuanto ingresos a la empresa crezca, florezca, y emborrache.
Y de nuevo he vuelto a quedarme sin seguro médico. Aún no tengo más seguridad social que un papelito que indica que únicamente tengo derecho a vacunas. Y la mutua ya ha dicho que si tengo seguridad social no puedo estar con ellos (estaba como beneficiaria de otra persona). Total, que ahora no tengo ni tarjeta, ni centro de asistencia primaria, ni médico de cabecera, ni ná de ná. Y es un problema, porque me doy cuenta de que ahora me vendría de perlas ir a ver a un traumatólogo. Me duele la espalda. Mucho. No es que el dolor sea tremebundo. Es que me duelen muchos puntos de la espalda que a priori parecen independientes. Incluso las formas de dolor son distintas. A ver si consigo agenciarme algún tipo de asistencia médica que se digne a hacerme una visita traumatológica. Y mientras tanto pues nada, a aguantar, y esperar que no me de un ataque de sillonitis (ataque en el que uno no puede levantarse del sofá por mucho que quiera y pasa dos o tres días haciendo vida en el mismo)… entre otras cosas porque no tengo baja que poder mostrar.
Y luego sigo viendo como el sistema no funciona. Ni en la facultad de farmacia, ni en el ministerio de asuntos exteriores, ni en el trabajo A, ni en el trabajo B, ni con los de las puertas (que empezaron a ponerme las puertas en enero-febrero pasado…. Hace 8 meses…), ni la asociación de antiguos alumnos, ni en el IKEA, ni… en fin, me voy a dormir.


Me voy a quedar así...

Horror

Esta mañana he visto la cara del horror.
Iba con prisa pero con pausa. Llegaba una hora y media tarde al trabajo, pero no era nada problemático, puesto que entro y salgo un poco a voluntad, y ahora mismo llevo 4 horas a mi favor. Me he dirigido al metro. Y en el primer escalón, el de más arriba, había un chico sentado. Era un punkarra con la cara blanca. Muy blanca. Y los ojos muy abiertos. Era la viva imagen de las películas de terror, cuando entran en algún sitio en el que saben que de cualquier rincón les va a aparecer alguien que les va a rebanar el cuello. Y ahí estaba el chico, asustado de todo lo que le rodeaba. De la gente que entraba al metro, de la que salía. De sus propias piernas, de sus brazos. De la luz del sol y del oscuro túnel que tenía a sus pies. Miraba a todas partes y giraba su cuerpo para asegurarse de que tenía todo bajo control. Lástima que lo único que no controlaba era su cerebro. Miércoles y… quién sabrá lo que se habría metido ese chico en el cuerpo.


¿esas tetas son mías?

domingo, septiembre 04, 2005

Soledad

Aprende cómo estar solo. Eso es todo. Y recuerda, una persona que sabe cómo estar sola nunca está en soledad. La gente que no sabe cómo estar sola está en soledad.
Frecuentemente se confunde estar solo con la soledad. Estás en soledad cuando echas de menos a alguien, cuando estás solo y te gustaría estar en compañía. La soledad es rechazar el hecho de estar solo, de manera que te hace sentir descontento. Estar solo es totalmente opuesto. Quieres estar solo, te gusta estar solo. Es como una alegría, como paz, estar sencillamente contigo mismo.


Soledad...