Días de música
Recuerdo aquel concierto. Era en Madrid, bueno, en Leganés. Dentro del Warped Tour tocaba Bad Religion. Tenía muchas ganas de verlos. Había bastante gente, aunque no llenábamos la plaza de toros. Me tumbé un rato al sol y me quedé dormida mientras esperaba que actuaran. Finalmente llegó su momento. Me desperté y bajé al tendido. En total conseguí contar 4 personas hembra entre aquella maraña de penes. Llegué a estar en la primera línea del concierto. Me arrancaron la camiseta y quedé en sujetador. Gasté cada una de las notas de mi voz en cantar a grito pelado todos aquellos himnos. Mereció la pena.
También recuerdo cuando me enteré de que tocaba Placebo en Barcelona. Justo en la semana de exámenes. Concretamente tenía un examen de Lingüística Computacional justo al día siguiente por la mañana. Pero decidí ir. Disfruté del concierto como una enana. Se me puso el vello de punta varias veces, así como mis glándulas lacrimales jugaron con la humedad de mis ojos. Miraba hacia arriba, oía la música, y no podía hacer otra cosa que ser feliz. Al finalizar el concierto volvimos rápido a casa y me pasé la noche estudiando. Saqué un notable.
Y ayer completé mi trilogía de conciertos soñados. He necesitado 10-11 años para conseguir ir a un concierto de Jamiroquai. Le escucho desde que sacó su primer álbum en el 93. He tenido alguna vez la posibilidad al alcance de mi mano. Pero como arena de la playa resbaló entre mis dedos. Y ayer logré finiquitar tantos años de deseo. 3 horas de viaje en coche hasta Roses, y sabiendo que al día siguiente era mi primer día de mi nuevo trabajo. Fue una noche mágica. Llegué a cerrar los ojos y soñar que estaba en otros lugares mientras mi cuerpo se movía. Mi espíritu se desnudó y bailó por encima de mi cabeza al son de las notas que iban sonando. No conseguí acabar el concierto, porque hay cosas y personas más importantes, pero haber estado allí todo el tiempo que estuve, fue un regalo del cielo. O tal vez de alguien más cercano ;)
This is the return of the Space Cowboy
También recuerdo cuando me enteré de que tocaba Placebo en Barcelona. Justo en la semana de exámenes. Concretamente tenía un examen de Lingüística Computacional justo al día siguiente por la mañana. Pero decidí ir. Disfruté del concierto como una enana. Se me puso el vello de punta varias veces, así como mis glándulas lacrimales jugaron con la humedad de mis ojos. Miraba hacia arriba, oía la música, y no podía hacer otra cosa que ser feliz. Al finalizar el concierto volvimos rápido a casa y me pasé la noche estudiando. Saqué un notable.
Y ayer completé mi trilogía de conciertos soñados. He necesitado 10-11 años para conseguir ir a un concierto de Jamiroquai. Le escucho desde que sacó su primer álbum en el 93. He tenido alguna vez la posibilidad al alcance de mi mano. Pero como arena de la playa resbaló entre mis dedos. Y ayer logré finiquitar tantos años de deseo. 3 horas de viaje en coche hasta Roses, y sabiendo que al día siguiente era mi primer día de mi nuevo trabajo. Fue una noche mágica. Llegué a cerrar los ojos y soñar que estaba en otros lugares mientras mi cuerpo se movía. Mi espíritu se desnudó y bailó por encima de mi cabeza al son de las notas que iban sonando. No conseguí acabar el concierto, porque hay cosas y personas más importantes, pero haber estado allí todo el tiempo que estuve, fue un regalo del cielo. O tal vez de alguien más cercano ;)
This is the return of the Space Cowboy



