¡Porque yo lo valgo!
Todos pasamos algún día en el que estamos caprichosos hasta la saciedad. Yo ya llevo tres de esos. Comidas de mierda (como hoy, que comí única y exclusivamente fresas con nata), dormidas del quince, duchas interminables, y comprarse mil y una tonterías. El problema es que en estos ataques de porque yo lo valgo! uno se puede llegar a gastar mucho dinero. Luego vienen las reflexiones que llevan a uno a pensar que si hay dinero, es para disponer de él, y que si uno tiene ganas, bien se ha ganado ese dinero. Lo cual es tan cierto que hace que no me sienta para nada culpable de todo lo que he adquirido.
Además, lo mejor de todo es que no sólo compro para mí, también compro para otras personas, y me hace una ilusión tremenda dárselas luego. Tengo ahora mismo la casa con bolsitas por todas partes, con regalitos adquiridos tras haber pensado en personas normales y corrientes, pero sin las cuales para mi la vida no sería lo mismo. Así que ya lo sabéis, criaturas que leéis mi blog, posiblemente tenga algo para vosotros :P
Esto es para ti!


