Cada cual con su paté
Esta tarde me ha llamado un señor simpatiquísimo avisando de una situación de peligro en una localidad catalana. El hombre intentaba cooperar lo mínimo, escurrir el bulto, y repetir una y otra vez que “menenai d’aná” (“me tengo que ir” sin traducción directa al catalán…) Me han dado ganas de decirle de todo al hombre, pero lo que se pretende es ayudar, así que lo he pasado de todas formas con la policía, no sin cagarme en él mientras tanto. Me ha contestado la policía de ese lugar para, sin darme tiempo a decir nada, colgar. Así que he vuelto a llamar y antes de darle tiempo a acabar su frasecita inicial le he dicho “llamo del 112, no me vuelva a colgar, por favor!”. Maldita la hora en la que se me ocurrió decir nada…! El hombre me ha metido un chorreo increíble. “Porque yo soy un funcionario oficial y tu no tienes ningún derecho a decirme que te he colgado…” y no me dejaba ni replicar ni explicarle para qué llamaba. Habré empezado cuatro veces un “nos llaman de…” y seguía despotricando contra mí sin dejar que continuara explicándole el caso. Decidí dejarle que se desahogara sin decir ni mu.
Finalmente ha parado para respirar… “De acuerdo. Nos llaman desde la calle blablabla…” y entonces le he dado los datos del incidente. Rápido y con seguridad. Le he pasado el requirente (que aunque me había dicho que pasaba de hablar con nadie, porque se tenía que ir ya, daba indicios de poder seguir en línea). Y tras hacer la conferencia he colgado rapidote y con alevosía… Por si acaso…!
Al cabo de un minuto, mientras yo era presa de la indignación, ha llamado el policía para verificar el teléfono. No ha intentado rellamar, sencillamente ha llamado al 112 para comprobar teléfono antes de contactar con el requirente. No haré más comentarios porque podría acabar subiéndome por las paredes.
Es realmente necesario todo esto?
Soy un poli malo!
Finalmente ha parado para respirar… “De acuerdo. Nos llaman desde la calle blablabla…” y entonces le he dado los datos del incidente. Rápido y con seguridad. Le he pasado el requirente (que aunque me había dicho que pasaba de hablar con nadie, porque se tenía que ir ya, daba indicios de poder seguir en línea). Y tras hacer la conferencia he colgado rapidote y con alevosía… Por si acaso…!
Al cabo de un minuto, mientras yo era presa de la indignación, ha llamado el policía para verificar el teléfono. No ha intentado rellamar, sencillamente ha llamado al 112 para comprobar teléfono antes de contactar con el requirente. No haré más comentarios porque podría acabar subiéndome por las paredes.
Es realmente necesario todo esto?
Soy un poli malo!







