ella
Reconozco que a veces me puede. No me gusta la gente que grita, y ella lo hace. Y lo hace cuando habla conmigo, mientras me desprecia. Frecuentemente tiene razón, pero la pierde por ponerse como se pone. Y la pierde al sólo pretender demostrar su supremacía ante mí. Tiene 2 ó 3 personas amargadas, entre las que me cuento. El resto parecen serle indiferentes. Pueden cometer los mismos errores (o desconocimientos), a pesar de llevar cinco años haciendo lo mismo. Pero sólo yo oigo “con el tiempo que llevas aquí ya deberías saber que blablabla”. Ella se marcha, y mis compañeros veteranos me confirman que es la primera vez que oyen algo parecido.
Antes iba descaradamente a por una persona que, por otras circunstancias, desapareció del mapa. Ahora no tengo del todo claro que vaya específicamente a por mí, o si se trata de otra plasmación de mi delirio egocentrista. Pero un compañero me ha dicho que es porque yo no le respondo y a cambio le sonrío. Y es que generalmente prefiero evitar conflictos, sobre todo si existe la posibilidad, aunque mínima, de que la otra persona lleve la razón (que aún tengo por confirmar que ella la haya llevado todo este tiempo…).
Hoy me ha gritado diciéndome cómo tengo que disfrutar mis relaciones sexuales y cuándo mi cuerpo debe estimularse. Yo intentaba hablar, pero cada vez que empezaba una frase, a las dos palabras iniciales, ella volvía a gritar diciendo cualquier otra cosa referente al tema. Me he cansado, he esperado a que acabara con su griterío. Y entonces le he dicho “francamente, no quiero seguir hablando del tema”. Y he bajado la mirada a mi papel y me he puesto a escribir. Ella se ha girado y se ha vuelto a su sitio. La paz ha vuelto a mi alrededor.
Me cansa anímicamente.
Antes iba descaradamente a por una persona que, por otras circunstancias, desapareció del mapa. Ahora no tengo del todo claro que vaya específicamente a por mí, o si se trata de otra plasmación de mi delirio egocentrista. Pero un compañero me ha dicho que es porque yo no le respondo y a cambio le sonrío. Y es que generalmente prefiero evitar conflictos, sobre todo si existe la posibilidad, aunque mínima, de que la otra persona lleve la razón (que aún tengo por confirmar que ella la haya llevado todo este tiempo…).
Hoy me ha gritado diciéndome cómo tengo que disfrutar mis relaciones sexuales y cuándo mi cuerpo debe estimularse. Yo intentaba hablar, pero cada vez que empezaba una frase, a las dos palabras iniciales, ella volvía a gritar diciendo cualquier otra cosa referente al tema. Me he cansado, he esperado a que acabara con su griterío. Y entonces le he dicho “francamente, no quiero seguir hablando del tema”. Y he bajado la mirada a mi papel y me he puesto a escribir. Ella se ha girado y se ha vuelto a su sitio. La paz ha vuelto a mi alrededor.
Me cansa anímicamente.


1 Comments:
Nadie es nadie para juzgar al prójimo y mucho menos para decirle a nadie como debe hacer las cosa o entrar en intimidades. Hay much@ cretin@ suelt@... Y lo que me parece peor es que sea en el trabajo. Menuda persona, a mi la gente irrespetuosa no me dura ni dos dias. Los mastico y escupo basura...
Yo que últimamente ando bien puesto en temas de derecho laboral, le puedes meter un puro por varias cosas, pero lo que más destaca es: acoso sexual en toda regla y mobbing. Y lo que digan los compañeros, que no te calienten el casco, que ya me conozco los que van de coleguitas.
Perdona si soy agresivo o me meto donde no me llaman, pero Maite, tu eres buena persona y tienes buen fondo, que no te hagan daño seres tan insignificantes. Besicos
Publicar un comentario en la entrada
<< Home